Sólo hay una razón para que noche tras noche nuestro corazón
no se pare. Sólo una razón por la que noche tras noche consigamos aplacar el
sonido de nuestras conciencias enterradas bajo el desinterés y el pasotismo. La
esperanza, la esperanza de un nuevo día, de que el mañana sea mejor de lo que
fue el ayer. La esperanza es lo último
que se pierde. Una vez perdida, llega la muerte.
Por eso la muerte es la tranquilidad. La esperanza alienta
nuestra conciencia, nuestra conciencia perturba nuestro corazón. Nuestro
corazón muerto, nuestra conciencia perdida. La esperanza es la clave de todo
resurgimiento, la esperanza y la voluntad que día tras día es derrotada. La
voluntad que poco a poco se va debilitando hasta convertirnos en seres sin
voluntad que arrastran su cuerpo gracias a lo que esperan que vendrá. Algo
mejor. ¿Cuánto tiempo sobrevive la esperanza?
Hay que resurgir. Por qué no podemos quedarnos en las
cenizas de la amargura y la impotencia. Todo eso es una mentira que nos
transmite nuestra comodidad. Desechémonos de nosotros mismos y luchemos por un
mundo mejor.
Luchemos, luchemos y luchemos. Hasta que la vida nos diga
que no puede más, hasta que la esperanza sea satisfecha, hasta que podamos
pensar que por nosotros no quedó.
Cuando el rocío se derrite y nosotros nos despertamos.
Entonces podemos estar satisfechos. Las noches en vela son testigo de todo
aquello que nos quita sentido. Los amaneceres frios junto a la ventana son una
muestra de la incapaz esperanza de no haber pasado otro día sin escuchar lo que
de verdad debería movernos.
¿Qué trae un mundo mejor? La sonrisa de cada día, el abrir
la puerta a nuestro vecino, el saludar a nuestro compañero de trabajo, el
volver pronto a casa para dar apoyo a los que lo necesitan, el quedarse un
minuto más esperando que otro termine para poder acompañarlo y apartarlo de la
soledad. El escuchar de verdad. El preguntar día a día “¿Qué tal estás?”. El
trabajar sin espacio para la mediocridad. El alcanzar día a día nuestros
objetivos, el soñar con un mundo mejor poniendo en obras lo que querríamos de
los demás para nosotros. Así, todos podemos construir un mundo mejor.

mola, está super bien, tienes razón. Jajaja
En este artículo observo una doble vertiente ascética que refleja la profundidad y el dolor que el escritor siente en su alma.
Se nota que tiene experiencia por la forma de expresarse y de hacer llegar al lector lo que siente.
(Pat, perdoname pero esque no tenía tiempo para leermelo. una patada...)
me ha gustao sí... sobre todo el último párrafo..preguntar cada día "¿qué tal estás?", eso ayuda mucho!
si pensásemos un poquito menos en lo que a nosotros nos hace bien, y un poquito más en lo que a otros les hace bien...
por ejemplo, si los profesores nos quitaran materia dado q vivimos en un estrés continuo...(jaja...pa una vez q me agobio...)
viva navarra! jaja!
no me aptece ponerme a leer "sobre la naturaleza del amor"
ánimo a ese escritor tan melancólico como optimista!
Algún día ganaré el novel yo también. El no-vel, ese no vel que consiste en tapalse los ojos y lezal pala que las cosas cambien y tomen un lumbo distinto y difelente del que están tomando. Glan altí-culo, aunque veo un pal de detalles técnicos lijables. Sigue así,
La-lapa-del-lúpulo (oséase, la cerveza)
...este es el Patricio que conozco!!!!!!!!
esta way tio. q envidia escribir asi:D...suerte con lo del nobel jajajajaja. Y cuando vengas a madrid LLAMANOS x favor. El articulo me encanta pero no estoy muy de acuerdo con el principio jajaja
Pat, me ha gustado bastante. Tienes que pulir algún detalle gramatical, como dice "El gran Wachowski", pero en general me gusta. Sólo un comentario que me parece pertinente;
A mi me parece que la experiencia de la propia debilidad es la que fortalece la esperanza. El superhombre de Nietzsche no tiene esperanza, precisamente porque él mismo es su esperanza.
La conciencia y la voluntad son una de las potencias del alma. La debilidad del cuerpo fortalece estas potencias, y hace que, por el esfuerzo que supone, cada acto tenga más fuerza de voluntad. Además, estas potencias no morirán, ni en esta vida ni en la otra, porque sobreviven con el alma. El descanso del alma sólo es posible en otro, y ese "otro", para el cristiano, es Jesucristo.
Me ha gustado especialmente lo que expresas de la necesidad de "trabajar sin espacio para la mediocridad". Ojalá sea una realidad en tu vida.
Un abrazo
Un artículo cargado de esperanzas y buenas intenciones...pero con un tono y estilo tan (¿cómo o decirlo?) desgarrador.
Cuando los niños de 2º de Bach estudien a este autor en Literatura (autores de la 1ª mitad del siglo XXI) y tengan que leer sus obras completas como lectura obligatoria podremos estar tranquilos: la muerte (a escala mundial) habrá llegado. Y con ella "la tranquilidad". El deseo (o esperanza) de poder verlo conseguirá que todos los días pregunte a mi vecino: "¿Qué tal estás?"
mis enhorabuenas patrick!! tratare de dedicarte más tiempo. Espero que todo te valla bien. Un abrazo.