todo está perdido
Sólo hay una razón para que noche tras noche nuestro corazón
no se pare. Sólo una razón por la que noche tras noche consigamos aplacar el
sonido de nuestras conciencias enterradas bajo el desinterés y el pasotismo. La
esperanza, la esperanza de un nuevo día, de que el mañana sea mejor de lo que
fue el ayer. La esperanza es lo último
que se pierde. Una vez perdida, llega la muerte.
Por eso la muerte es la tranquilidad. La esperanza alienta
nuestra conciencia, nuestra conciencia perturba nuestro corazón. Nuestro
corazón muerto, nuestra conciencia perdida. La esperanza es la clave de todo
resurgimiento, la esperanza y la voluntad que día tras día es derrotada. La
voluntad que poco a poco se va debilitando hasta convertirnos en seres sin
voluntad que arrastran su cuerpo gracias a lo que esperan que vendrá. Algo
mejor. ¿Cuánto tiempo sobrevive la esperanza?
Hay que resurgir. Por qué no podemos quedarnos en las
cenizas de la amargura y la impotencia. Todo eso es una mentira que nos
transmite nuestra comodidad. Desechémonos de nosotros mismos y luchemos por un
mundo mejor.
Luchemos, luchemos y luchemos. Hasta que la vida nos diga
que no puede más, hasta que la esperanza sea satisfecha, hasta que podamos
pensar que por nosotros no quedó.
Cuando el rocío se derrite y nosotros nos despertamos.
Entonces podemos estar satisfechos. Las noches en vela son testigo de todo
aquello que nos quita sentido. Los amaneceres frios junto a la ventana son una
muestra de la incapaz esperanza de no haber pasado otro día sin escuchar lo que
de verdad debería movernos.
¿Qué trae un mundo mejor? La sonrisa de cada día, el abrir
la puerta a nuestro vecino, el saludar a nuestro compañero de trabajo, el
volver pronto a casa para dar apoyo a los que lo necesitan, el quedarse un
minuto más esperando que otro termine para poder acompañarlo y apartarlo de la
soledad. El escuchar de verdad. El preguntar día a día “¿Qué tal estás?”. El
trabajar sin espacio para la mediocridad. El alcanzar día a día nuestros
objetivos, el soñar con un mundo mejor poniendo en obras lo que querríamos de
los demás para nosotros. Así, todos podemos construir un mundo mejor.

maria pons dijo
mola, está super bien, tienes razón. Jajaja
17 Mayo 2007 | 01:47 PM